LA COMUNA.
Horas cruciales en el SNTE tamaulipeco
Por: José Ángel Solorio Martínez, 20-10-2026 .
El dios Cronos -ese silencioso, paciente e inexorable verdugo de todos- y las decisiones del CEN del SNTE, de prorrogar en el cargo más allá del mandato de cuatro años, bajo el argumento de que existen elecciones constitucionales en el país, mediante un acuerdo interno -cuestionable por anticonstitucional-, están haciendo crisis en el ejercicio sindical del profesor Arnulfo Rodríguez Treviño.
Sus más cercanos colaboradores, traen a Arnulfo entre algodones.
En su vida cotidiana se le ve mentalmente ausente; pierde cada vez con más frecuencia el hilo de las conversaciones -en plenitud, era de mente ágil proactivo- y la pérdida evidente del sentido de la orientación.
El secretariado que gobierna con él la Sección XXX del SNTE entró en fase de alerta; el CEN de la agrupación, lo mismo.
Su delfín Ulises Ruiz Pérez, está desprotegido. Apostó todo a la protección y el patrocinio de Rodríguez Treviño y está a punto de perder la partida.
Al parecer, el relevo generacional del magisterio tamaulipeco está en otros personajes de mayores potencias ética y sindical.
En el lado jurídico, varias secciones del país están encabezando un movimiento para revertir el acuerdo a mano alzada, con que el SNTE avaló la perpetuación en el cargo en todas las secciones del país cuya renovación coincide con los comicios constitucionales del país.
Justificación absurda por ser ajena a los intereses de los trabajadores de la educación.
Explican que el aval interno no ha sido aprobado por los tribunales laborales. Sólo recibieron el acuerdo de la asamblea nacional del sindicato magisterial; pero no dieron el reconocimiento las autoridades del trabajo.
Es decir: ese acto de recepción no legitima el acto para aplazar -ilegalmente- el mandato de los dirigentes de las secciones -bajo el criterio único- de votar primero a representantes populares y luego a los liderazgos sindicales.
Esas dos circunstancias, han metido en un brete a Arnulfo y su candidato. Aspiraba a tutelar la sección más allá del tiempo para el que fue electo, para administrar las candidaturas del SNTE tamaulipeco con partidos aliados y a la vez manejar su propio proceso interno de sucesión.
Por un tiempo, muchos daban por hecho que el plan de los arnulfistas iría sobre ruedas.
De hecho, así estaba ocurriendo.
En ese lapso minimizaron a los candidatos opositores que emergieron de las diferentes regiones del estado; aseguraron, que no habrá elecciones en el magisterio y el nuevo líder de la sección no saldrá de la oposición.
Al parecer las reglas están cambiando.
El SNTE está bajo el escrutinio de las autoridades del trabajo y Arnulfo está a punto de tirar la toalla.
Horas cruciales viven los profesores tamaulipecos.